Be Fullness, Mind Fullness, Wellness: Una actitud que nunca debimos olvidar

Be Fullness, Mind Fullness, Wellness: Una actitud que nunca debimos olvidar

Una cita. Orandum est ut sit mens sana in corpore sano. O lo que viene a ser conocido como Orar por una mente sana en un cuerpo sano es el pensamiento vital que parece que nuestra actual sociedad occidental hace mucho tiempo que dejó olvidado. Ahora somos más felices expresando amor a las cosas materiales y permitiéndonos el lujo de usar a las personas que se supone por nuestra naturaleza que deberíamos querer o apreciar.

Así que, si te interesa leer eso, vamos a dejarnos de dar vueltas y nos vamos a despojar de prejuicios (de cualquier tipo, morales, políticos, religiosos e incluso estéticos). Vamos a dejar de pensar en el manido EGO (o SUPEREGO si aún queda algún adorador de las ideas de Nietzsche) para intentar iniciar un pensamiento más profundo partiendo de una idea muy básica, SOMOS SERES ESPIRITUALES. Discrepar en opinión es tener juicio propio, no os cortéis, meditar sobre ello, así que venga, bienvenida sea la polémica…

¿Sigues ahí?

Pues vamos allá. Si, efectivamente somos seres espirituales, desde el momento en que somos seres racionales y somos capaces de tener CONSCIENCIA de nuestra propia presencia y existencia. Nuestro pensamiento nos guía a nuevas formas de conocimiento, a procesos de aprendizaje, a imaginar y desarrollar ideas, conceptos y lo que desde mi opinión nos distingue de cualquier otra especie de los planetas conocidos EL PENSAMIENTO ABSTRACTO.

¿Veis? ¿A que no es tan raro lo que digo?

Pues efectivamente, el hombre (como especie) desarrolló su humanidad gracias a procesos de pensamiento e introspección que fuimos aprendiendo y desarrollando a lo largo de milenios de evolución, en ese sentido y si os fijáis, muchas empresas comienzan a cultivar cierta “cultura espiritual” que deja de ver al trabajador tanto como un recurso y comienza a verlo cada vez más humano. A nadie le resulta ya extraño que en Google existan zonas de recreo y esparcimiento dentro de la empresa, en cambio, si mañana os presentáis a una entrevista de trabajo donde se os informa que como parte de vuestras retribuciones tenéis un bono anual para asistir siempre que queráis a un gimnasio y Spa pagado por la empresa, a más de alguno de nosotros se nos pondría cara de habichuela y pensaríamos que nos están haciendo algún tipo de cámara oculta. Pues es lo mejor que puede hacer la empresa para que su trabajador-persona tenga el mayor rendimiento y a su vez implicación con la empresa y el trabajo que desarrolla. No puedo imaginar ningún punto de vista que me contradiga a que en mi empresa LOQUE, S.A. el personal que trabaja CONMIGO (y no para mi) está más motivado, feliz y productivo si tiene las endorfinas, prolactinas, y hormonas varias por las nubes frente a los trabajadores de la empresa YOAHINOVOY que los tenemos todo el día atado a una silla ergonómica y lo vemos como los remeros de las galeras. Como siempre, jamás aprendemos en cabeza ajena, y en este sentido en nuestro país, dotado de un tejido empresarial basado en PYMES y orientado principalmente al sector servicios, todo esto parecen tonterías, es evidente. Ideas que “eso es para las multinacionales”, “eso aquí no se puede, el personal estaría todo el día jugando al futbolín” y “qué clase de tontería es esa si lo que yo tengo es una frutería con mi cuñado” nos inundan la cabeza y las redes, pero NO. No se trata de pagarle el gimnasio a todo vigoréxico que se nos cruce en el camino, se trata de que toda persona que trabaje con nosotros se encuentre motivada, calmada y equilibrada y buscar para ello las herramientas que se encuentren a nuestro alcance para facilitarle alcanzar ese objetivo de la misma forma que le damos herramientas y recursos materiales para el desarrollo de su trabajo.

¿Alguien ha entrado alguna vez en algunas de las tiendas que cierta marca de manzana mordida tiene por el territorio nacional?. Realmente es sorprendente, todos son geekies, teecheis y freekis que te @@gas, pero TODOS y digo TODOS (o TODAS) sin excepción te recibirán con una sonrisa, una cara amable y haciendo todo lo posible por ayudarte.

Que nadie me diga que son tiendas para pijos, o tontearías similares, no estamos juzgando a los clientes, estamos observando (y aprendiendo) como motivar a nuestros empleados para que su calma y su sonrisa sea un valor añadido en nuestra empresa, tanto como el grado de conocimiento y formación del personal.

¿Y como lo hacemos?, ¿Ponemos una maquina recreativa o hacemos una OPA hostil a Apple?

Pues empezando desde nosotros mismos, comenzando la jornada tranquilos, equilibrados y trabajando de forma metódica. Una vez que nosotros seamos capaces de manejar el estrés y las situaciones más tensas, deberíamos poder transmitir ese equilibrio a los demás miembros del equipo.

Probemos con Dos ejercicios básicos.

El primero lo desarrollaremos justo al inicio y al final de la jornada. Lo ideal hacerlo en grupo si el tipo de trabajo lo permite.

Al inicio de la jornada

En una habitación con luz tenue o cálida, nos ponemos de pie, cerramos los ojos y respiramos profundamente durante la eternidad de CINCO Minutos. Transcurridos esos 5 minutos, agitamos brazos y piernas como si quisiéramos sacudirnos el agua de lluvia.

Al final de la jornada

Repetimos el ejercicio anterior, pero esta vez comenzamos agitando brazos y piernas como si nos sacudiéramos el estrés de todo el día de trabajo, después nos tumbamos en el suelo y repetimos el ejercicio de respiración durante otros eternos CINCO minutos. Durante ese tiempo, nuestra mente tan solo ha de centrarse en la respiración en si misma, y dejamos que nuestros pensamientos fluyan sin rumbo y sin control.

Si te ha parecido complicado verás el segundo.

El segundo ejercicio consiste en SONREIR cada vez que o bien atravesemos una puerta o bien nos crucemos con alguien, ya sea compañero o cliente. (SI, en serio, si lo intentas en mucho más complicado de lo que parece)

¿Qué conseguimos con esto? Pues con el primer ejercicio comenzar la jornada de trabajo en el modo más ZEN posible, dejando atrás cualquier tensión o pensamiento negativo que pudiera influirnos, de esa forma pretendemos desarrollar nuestra jornada laboral lo más centrados y equilibrados posible. De igual forma, cuando terminemos la jornada, al repetir el ejercicio nos marcharemos a casa con el ánimo calmado y sereno y todo el estrés debería quedarse en esa habitación del trabajo antes de marcharnos. Del segundo ejercicio solo sacaremos un beneficio, NORMALIZAR LA SONRISA y el BUEN HUMOR, que tanto nos sirve para cohesionar al equipo como para ayudar a fidelizar al cliente.

¿Hace falta seguir? Espero que no, si has llegado hasta aquí. ¿Qué hemos ganado? Pues que todos nuestros clientes se marchan satisfechos y sintiéndose únicos, que llevamos toda la mañana trabajando y SONRIENDO y que cuando lleguemos a casa, molidos y cansados por una dura jornada, no nos llevaremos a la cama un síntoma de “trabajador quemado” sino una semilla de persona satisfecha.

No se vosotros, pero prefiero estar henchido de bienestar y satisfacción que hinchado de antipatía y latigazos.

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