En tiempos del confinamiento (I)

Hola a todos. Me llamo Aitor. Y mi querido José Luis me ha dado la oportunidad de colaborar y participar en su blog, cuaderno de bitácora (que tiempos aquellos en que la palabra blog no la usábamos por aquí, era precisamente lo de “cuaderno de bitácora», como los navegantes) “Mentes inquietas”. Recibí su invitación un tanto sorprendido y le comenté en su momento: “José Luis, no sabes la ilusión que me hace tu invitación, pero ¿qué quieres que cuente en este blog, con gente de criterio, como Adolfo o Juan Miguel?. José Luis, con su bonanza habitual, me dijo “Aitor, seguro que tienes cosas que contar y que resulten interesantes para mucha gente”. Jeje. A veces me sorprende la falta de criterio de gente que considero inteligente, además de buena persona. Por cierto, no he dicho que también soy del 68 (que gran cosecha), como muchos de los que participamos aquí.

Al grano. Escribo esto cuando estamos ya a 15 de abril, con más de un mes de confinamiento en casa, siguiendo instrucciones del estado de alarma nacional. Y os abro mi corazón y os cuento que a veces tengo miedo, de mil cosas: de que se contagie mi mujer, mis hijos, mis padres, hermanos, amigos, gente a la que quiero, de que la escuela ESIC se vaya al carajo, de que los mil y un proyectos en los que participo se paren… De muchas cosas, creedme, de muchísimas cosas. Curiosamente, no sé si es falta de criterio o que he sido Infante de Marina (perdonadme la bromilla, pero es cierto), el caso es que en ningún momento me ha entrado el miedo a ser yo el contagiado. Me dedico al Marketing Digital, tras dar unas cuantas vueltas profesionales en mi vida laboral.

Economista de formación (de aquellos licenciados) y ligado al Marketing desde hace ya décadas, pensaba hablaros de temas como el posicionamiento en buscadores, las keywords, metatags, como hacer SEM, en que redes sociales participar, etc. Pero mira por donde, mi estreno en este blog (si José Luis lo permite) va a ser por un tema absolutamente personal y que creo nos afecta a casi todos, en mayor o menor medida, el miedo en estos tiempos de confinamiento.

Me dice gente que sabe de la “psique” que es bueno “soltar” todo esto, que es necesario para nuestra cordura hablar y comentar de lo que sentimos, tememos, queremos y nos pasa por la mente en momentos del día a día. Que no es nada bueno tragárnoslo e intentar seguir como si nada temiésemos.

Esto que os digo ahora es muy personal y puede ser que no a todos os sirva, hace falta tener a tu pareja contigo, en el hogar. Yo tengo la gran suerte de tener una mujer maravillosa a mi lado. Y nuestros hijos le andan a la par, que os voy a contar. Me aferro a ellos, que son las personas que más quiero, para sobrellevar la angustia que está por dentro, que sale a relucir en el momento que menos te esperas. Y justamente y sobre todo por ellos, sé que no la puedo cagar y dejarme arrastrar por ese miedo. Hablamos juntos, buscamos el momento del día, entre tareas habituales y el aplauso del balcón a las 8 de la tarde para hacerlo, para compartir, para descargar estos pensamientos. A mí me sirve. Ojalá que también a ti que lees esto.

Jodo, vaya estreno en el blog.

¿Te ha gustado? Compártelo... Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Xing
Xing
Email this to someone
email
Print this page
Print

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Encontrará más información en nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies