¿Si quieres, puedes? (Pues venga, a volar)

¿Si quieres, puedes? (Pues venga, a volar)

“Si Quieres, Puedes” o “Querer es Poder”. Esta frase no es nueva, ya San Isidoro escuchó algo parecido al “Si quieres, puedes” allá por el siglo VI, al hacerle ver una mujer junto al pozo, que la cuerda, mucho más débil que la piedra había conseguido hacer una hendidura en el brocal del pozo, para ello solo necesitó la cuerda tiempo y constancia.

Confieso que durante mucho tiempo, entre las palabras de San Isidoro y la película “El Secreto de mi éxito” de Michel J. Fox pensé que era cierto. Que si quieres, puedes.

La vida (la propia y la ajena) que da muchas vueltas me ha ido mostrando el caso de muchas personas que aun queriendo, queriendo con todas sus fuerzas y sin fallar en lo que de su parte estaba, no han podido.

Cuando digo que alguien no ha podido lo digo en el sentido literal, excluyendo la casuística de la mala suerte, las malas rachas, etc. Y es que “poder”, no depende directamente, ni proporcionalmente, ni inversamente proporcional del “querer”, sino de factores ajenos a la persona como son sus circunstancias de nacimiento, época, familia, país, salud, economía, y un largo etc. que nada tienen que ver con el “Querer para Poder”.

Como decía, durante mucho tiempo he creído que era cierto. Pero ahora en mi consulta de psicología veo con asombro y preocupación, que no he sido solo yo. Y que lejos de pensar que “Si quieres, puedes” es sólo una frase motivadora, es un lastre psicológico que incide, o inicia una sensación de fracaso, inutilidad o frustración que amarga la vida personas que en la mayoría de las veces no responsables de su presente.

Y hasta aquí la queja.

No atraes lo que piensas. Si piensas en un donut de chocolate es casi seguro que lo atraerás, pero también es casi seguro que si lo piensas mucho irás a comprarlo, entonces no lo atraes, lo traes, que no es lo mismo.

Nuestro cerebro tiene unos recursos cognitivos limitados, tan limitados que no podemos hacer dos cosas a la vez, (seguro que alguien ya está buscando ejemplos de que sí podemos. No podemos hacer dos cosas complejas, no), por lo tanto hemos de elegir correctamente a qué dedicar esos recursos, y tanto de forma inmediata como a largo plazo seremos el resultado de esa elección. No es lo mismo decidir dedicar varias horas diarias a ver las redes sociales, que a estudiar inglés. Es una decisión inmediata, pero los resultados dentro de unos meses no serán los mismos en función de esa elección.

Si ha llegado leyendo hasta aquí, gracias, no ha decidido mirar el mundo a través de Instagram, y seguro que su vida será diferente, aunque no sé en qué dirección. Estas decisiones sencillas son la base de nuestro futuro.

Entonces, ¿si quiero, qué hago?

Aquí empieza lo interesante, muchas veces no conseguimos lo que queremos porque hemos elegido mal el objetivo. “Si no sabes hacia donde se dirige tu barco, ningún viento te será favorable” o algo así dijo el filósofo romano Lucio Anneo Seneca entre año el 4 y el 65 a.C. Así que antes de empezar a querer, pensemos el qué.

Cuando en mi consulta le pregunto a alguien si tiene una lista de lo que haría a partir de mañana si le tocara el bote del Euromillón (una indecente cantidad de millones de euros) pero una lista detallada, no del tipo: viajaría, me compraría una casa, no. Una lista del tipo: viajaría 30 días a Italia en un tour organizado por tal agencia. Haría el crucero de las Islas Griegas, el de 15 días en el tal barco de tal compañía. La casa me la compraría en primera línea del paseo marítimo de Málaga, un ático, con al menos 4 habitaciones. Aprendería inglés para viajar por el mundo sin problemas con un profesor particular. Estudiaría economía y finanzas, lo suficiente para poder administrar bien mis euros. Y el coche sería el Porche 911 carrera S en azul oscuro con cambio manual. Así debería de empezar una lista, y seguir con al menos mil cosas más que incluyen a familia, amigos, y un larguísimo etcétera. ¿Creen que alguien la tiene hecha?. No nadie. Por lo tanto, en el difícil caso de que mañana le tocara el bote del Euromillón, y una vez pasada la inicial alegría, dudo que hubiera algún viento favorable. Y es que según varios estudios, alrededor del 75% de las personas que han ganado un premio en la lotería acaban arruinados en 5 años. Algo tendrá que ver en esto no saber hacía donde “dirigir el barco”.

Por lo tanto si “queremos”, debemos empezar por hacer una lista de “destinos”, profesionales, académicos, económicos, de ocio, etc. Da igual si el objetivo es perder 20 kg, obtener una titulación universitaria o escribir un libro. El siguiente paso es escoger uno de ellos. Nadie pierde 20 kg. en un día, ni escribe un libro ni aprueba una carrera. Imaginemos que el objetivo es la titulación académica. Una carrera universitaria se divide cursos, los cursos en cuatrimestres, los cuatrimestres en asignaturas, las asignaturas en prácticas, exposiciones, exámenes parciales, y asistir a clase cada día. Si seguimos desgranando la carrera llegaremos al día de hoy y me pregunto hoy que puedo hacer para tener esa titulación, a lo mejor hoy tengo que entrar en internet a ver cuándo es el plazo de matrícula. Si lo hago, estoy a un paso de tener esa titulación. Si hoy he hecho deporte y he comido de forma saludable, estoy más cerca de perder esos 20 kg, y si hoy he escrito 2 páginas de mi libro, esto ya está más cerca de su publicación.

Llegados a este punto invito al lector a que se haga la siguiente pregunta ¿he hecho hoy todo lo que podía hacer para conseguir mi “destino”? Si la repuesta es que sí, enhorabuena: “Si quieres, puedes”.

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